Un análisis comentado del artículo publicado en Yale Journal of Biology and Medicine sobre dolor crónico, hipermovilidad articular y el papel potencial de la termografía infrarroja en el triaje de articulaciones hipermóviles inflamadas.
Chronic Pain and Joint Hypermobility
Ribeiro JAS, Gomes G, Aldred A, Desuó IC, Giacomini LA. The Yale Journal of Biology and Medicine. 2024;97(2):225-238.
La hipermovilidad articular suele entrar en la vida clínica por una puerta estrecha: dolor recurrente, inestabilidad, fatiga, quejas autonómicas, síntomas gastrointestinales, exámenes estructurales poco concluyentes y, muchas veces, una larga secuencia de consultas que no logra conectar el conjunto. El artículo parte de ese escenario para discutir una pregunta práctica: cuando una articulación hipermóvil duele, ¿hay solo sobrecarga mecánica, hay inflamación subclínica, hay componente neuropático o hay una combinación de esas capas?
La respuesta no es simple, y ese es justamente el valor del estudio. La termografía infrarroja entra como una capa funcional complementaria: registra la distribución térmica de la superficie corporal y ayuda a formular hipótesis sobre microcirculación, inflamación y disfunción local, siempre junto con anamnesis, examen físico, criterios diagnósticos y otros métodos de imagen.
El problema
Pacientes con HSD o hEDS pueden circular por años entre hipótesis diagnósticas, dolor persistente y exámenes sin explicación anatómica suficiente.
La hipótesis funcional
Los mapas térmicos pueden ayudar a observar patrones de asimetría, disfunción y posible inflamación articular subclínica.
El cuidado metodológico
Dolor y calor no son sinónimos. La lectura termológica necesita separar componente nociceptivo, neuropático y nociplástico.
Hipermovilidad: cuando la flexibilidad deja de ser solo flexibilidad
El artículo recupera la diferencia entre hipermovilidad articular asintomática, trastornos del espectro de la hipermovilidad y síndrome de Ehlers-Danlos hipermóvil. Esta distinción importa porque una persona puede ser más flexible sin estar enferma; por otro lado, puede presentar dolor, inestabilidad, disautonomía, fatiga, cefalea, síntomas pélvicos y gastrointestinales dentro de un cuadro sistémico que merece reconocimiento propio.
Dolor crónico: tres capas que pueden mezclarse
Una de las ideas centrales del texto es que el dolor en los síndromes relacionados con la hipermovilidad no debe leerse como fenómeno único. A lo largo de la historia natural pueden coexistir microtraumas repetidos, sobrecarga biomecánica, sensibilización central, dolor neuropático y dolor nociplástico. Esto ayuda a explicar por qué algunos pacientes refieren dolor intenso sin correspondencia térmica evidente, mientras otros pueden presentar alteraciones térmicas en regiones poco sintomáticas.
Lesión tisular, sobrecarga, esguince, tendinopatía o proceso inflamatorio local.
Disfunción de fibras pequeñas y vías sensitivas que transportan dolor, temperatura y señales autonómicas.
Alteración del procesamiento del dolor incluso sin daño tisular proporcional o lesión nerviosa demostrable.
Dónde entra la termografía
La termografía infrarroja aparece en el estudio como método de observación funcional. La cámara registra radiación infrarroja emitida por la superficie corporal y la transforma en datos térmicos. En articulaciones, esta información puede sugerir alteraciones de distribución de calor asociadas con inflamación, microcirculación o disfunción térmica local.
El artículo también sitúa dos modelos históricos de análisis termológico en articulaciones: el Thermographic Index, descrito en la década de 1970, y el Heat Distribution Index, propuesto posteriormente para estudiar la distribución térmica en regiones articulares. Esta evolución desplaza la termografía de la observación visual aislada hacia la medición: región de interés, matriz térmica, distribución de temperaturas y comparación entre lados.
El estudio de casos: dolor dibujado, cuerpo medido
La sección clínica del artículo presenta tres mujeres con dolor musculoesquelético crónico refractario y hallazgos compatibles con hipermovilidad articular. Las participantes completaron mapas de dolor y fueron evaluadas con BS, 5PQ, examen clínico y termografía infrarroja de cuerpo completo. Para comparar las matrices térmicas, el estudio extrajo regiones de interés a la altura de las rodillas y comparó la distribución de temperatura entre los lados derecho e izquierdo.
Historia desde la adolescencia, múltiples especialidades, dolor agravado por esfuerzo y relato de extrema flexibilidad articular.
Dolor persistente, parestesias, investigación neurológica y reumatológica, diagnóstico previo de fibromialgia y queja de manos y pies fríos.
Dolor pélvico desde la adolescencia, dolor perineal/proctalgia, poliartralgia, endometriosis y larga investigación musculoesquelética.
Participante de 16 años sin dolor en las rodillas, incluida para comparación térmica de las regiones de interés.
Lo que sugiere la matriz térmica de las rodillas
La lectura más interesante no está en buscar una mancha caliente aislada. Está en comparar la distribución de los datos. En los paneles de abajo, cada caso aproxima dos capas del mismo hallazgo: a la izquierda, la distribución estadística de las temperaturas extraídas de las regiones de interés; a la derecha, el termograma que muestra dónde esas regiones fueron posicionadas.
Paneles adaptados de Ribeiro JAS et al., Yale Journal of Biology and Medicine, 2024. A, B y C corresponden a las participantes con dolor crónico e hipermovilidad; D corresponde al control sin dolor en las rodillas.
Estos paneles muestran por qué la termografía debe leerse como matriz comparativa. La información relevante no está solo en la media de temperatura, sino en la forma de la distribución, la dispersión de los valores, la simetría entre lados y la relación con el mapa de dolor. En un paciente con dolor intenso y poca alteración térmica proporcional, los mecanismos neuropáticos o nociplásticos ganan importancia en la investigación. Ante asimetría térmica, alteración de distribución o pérdida del gradiente esperado, procesos inflamatorios, disfunción microvascular o sobrecarga local pasan a merecer atención.
La contribución de la termografía, en este contexto, es funcional: observar cómo una región se comporta térmicamente ante la historia clínica, el examen físico y los datos comparativos.
Por qué este artículo importa para el Instituto
El estudio combina una cuestión clínica subdiagnosticada con una propuesta metodológica: usar la termografía como instrumento de triaje e investigación translacional en dolor musculoesquelético complejo. Esto dialoga directamente con la misión del Instituto Termodiagnose Brasil: transformar imagen térmica en dato analizable, con protocolo, criterio, comparación y prudencia interpretativa.
El camino propuesto es metodológico: delimitar hipótesis, aplicar estandarización, extraer matrices de datos y estudiar cómo dolor, inflamación, microcirculación y sistema nervioso pueden cruzarse en la práctica clínica translacional.
Referencia
Ribeiro JAS, Gomes G, Aldred A, Desuó IC, Giacomini LA. Chronic Pain and Joint Hypermobility: A Brief Diagnostic Review for Clinicians and the Potential Application of Infrared Thermography in Screening Hypermobile Inflamed Joints. Yale J Biol Med. 2024;97(2):225-238. DOI: 10.59249/WGRS1619. PMID: 38947102. PMCID: PMC11202108.
Comentario publicado por el Instituto Termodiagnose Brasil. Autoría científica del estudio original: João Alberto de Souza Ribeiro y colaboradores.